Ventajas
del movimiento asociativo para los pacientes con enfermedades raras.
El único
factor común de las enfermedades raras es el de su baja prevaléncia,
por tanto es lógico que sus manifestaciones sean muy diversas.
Aumentan esa diversidad otros factores como son la estructura de personalidad
del afectado, su entorno social, el grado de comprensión de la
propia patología, la aceptación de la misma, y los recursos
de los que se disponga para paliar los efectos adversos.
Sin embargo,
es la baja incidencia de estas enfermedades, la que aporta la problemática
más significativa.
A causa de su "rareza", estas patologías, difícilmente
son tenidas en cuenta por gobiernos, administraciones públicas,
industria y profesionales sanitarios, ya que cada una de ellas afecta
a un pequeño número de personas aisladas, no resultando
rentables ni en términos políticos ni económicos.
Esto se traduce en falta de diagnóstico, tratamiento, información,
formación e investigación. A esto hay que añadir,
a veces, el empeoramiento progresivo de la condición física
del afectado, y las probables minusvalías.
Además,
el afectado y su familia no suelen conocer a nadie más con este
problema. Creen que son únicos.
Este conjunto de situaciones provoca habitualmente sentimientos de aislamiento,
abandono, impotencia, vergüenza, culpa, temor...
Por todo ello, en general, la persona afectada tiene importantes necesidades
directas no cubiertas como son: el diagnóstico, pronóstico,
información sobre la enfermedad, tratamientos o terapias, y sobre
centros o profesionales especializados. También necesita tener
referentes de su enfermedad, personas que padezcan su misma problemática,
para sentirse socialmente normal.
Además
las necesidades indirectas son que se coordine y fomente la información,
formación y la investigación alrededor de estas patologías.
En resumen, los afectados por enfermedades raras tienen los mismos derechos,
pero necesitan las mismas atenciones y prestaciones que tienen las enfermedades
comunes.
Dado el desinterés
de la sociedad y el aislamiento personal, los afectados y sus familiares
tienen la necesidad de unirse y crear asociaciones.
Estas cubren tres aspectos importantes. Proporcionan referentes reales
sobre la propia problemática, experiencias y acompañamiento
humano; rompen el aislamiento. Son el lugar donde recabar y depositar
información sobre la patología, especialistas y tratamientos.
Se constituyen en interlocutor para exponer las necesidades de estas
personas a las autoridades sanitarias y políticas, y para reclamar
sus derechos.
Del mismo modo, las asociaciones se dan cuenta de que los problemas
entre estas patologías tienen un origen común, y de que
la mejor forma de buscar soluciones es desde un frente común.
Aparece FEDER.
Francesc
Valenzuela i Benavent
Secretario de FEDER